24/5/11

Lienzo en blanco.

Esto va a ser un juego muy sencillo.
Tú solo tienes que escribir con las yemas de tus dedos, sobre mi piel desnuda.
Yo prometo cerrar los ojos y dejarme llevar por tus letras, por el roce de tus dedos.
Nada se va a interponer en éste preciso instante entre nosotros.
El silencio nos va a hacer una melodía
y los latidos del corazón bailaran a su compás.


No hace falta que te levantes, ni tampoco es necesario que me mires de esa forma.
¿Te asusta que me levante la camiseta, o es mi espalda demasiado incolora para tus ojos?,
siento que te tiembla el pulso.
Tranquilo..., rélajate,
seguro que ya estás acostumbrado a ver a una mujer semidesnuda.

Reposo mis brazos sobre la mesa que está junto a tí, descansando el peso de mi cuerpo sobre ellos.
Mientras inclino mi cabeza sobre mis brazos y mi pelo queda suelto.

[Tardas más de lo previsto, no pensaba que realmente te lo pensaras tanto]
Apenas se posan tus dedos sobre la piel de mi espalda,
cuándo esta se eriza con el primer contacto, haciendome estremecer.
Estirando mi cuello, mordiendo mi labio inferior,
suspirando.

Siento tu presencia detrás de mí, noto tu aliento entrar y salir por tu boca.
Casi podría describir como observas el trazo de tus dedos,
surcando caminos que no tienen un final marcado,
desde la nuca, hasta el final de mi espalda.
Desde mi hombro derecho, al izquierdo.

Acabas estirando mis brazos a lo largo de la mesa,
mientras que pasas por ellos las palmas de tus manos, dejándome sentir el peso de tu cuerpo sobre ellos,
de forma que támbien siento tu presión corporal en mi espalda, que se llena de tí.
Hundo mis dientes en mis labios, suspiro con lentitud.

Tus letras siguen marcandose en mi piel, hasta que tus dedos,
quedan en un segundo plano.


Mysteries.

23/5/11

Juegos de seducción.

Vamos, juega con tus manos y enrédate con las mías.
Enséñame todo eso que has aprendido con el tiempo,
y déjame sin aliento.

Sabes que nunca aprieto cuándo sujeto tus muñecas, evitando que roces mis hombros.
Sabes que no soy capáz de decirte que no, más que para molestarte.

Vamos, atrévete a jugar con mi pelo, a enredar tus dedos por el.
Sedúceme,
hazme estremecer sólo con mirarte a los ojos,
mientras me muerdo la boca,
mientras me aprendo una a una las curvas de mis dientes, con la lengua.

¿No eres capáz de demostrar éso que te hago sentir?.

Venga sé valiente y dime que sientes,
cuándo te miro a los ojos,
cuándo me muerdo la boca,
cuándo me enredo los dedos en el pelo y mientras se agita se esfuma mi perfume.
Dime que sientes,
cuándo me sientes cerca y no te atreves,
ni a rozarme.


Mysteries.

Bajones nocturnos.

Hoy es un día un tanto "extraño".
Me siento desanimada, no siento que esté en mí lugar, en mí momento.
No acabo de encajar en este mundo laboral, ní tampoco de realizar las miles de ideas que tengo en la cabeza.
Siento que voy dando tumbos y no encuentro la salida.
Siento que nada tiene sentido,
que todas las ideas se acaban haciendo trizas y quedándose en nada.

Son tantas las cosas que quiero hacer, que nunca acabo por comenzar ní la primera.
No por falta de ganas,
si no por falta de conocimientos.

Ni caso,
hoy es un día "extraño" y mañana seguro que me como el mundo.





Mysteries.

14/5/11

Una tarde cuaquiera.

Me siento sola tantas veces en el silencio de la tarde,

que sentarme en el sofá y mirar por la ventana
ya es algo rutinario.

Un libro muy pesado reposa sobre mis piernas .-cruzadas-.,
observo las hojas de los árboles bailando al son del viento.
Es increible lo bien que se complementan, a pesar de ser tan diferentes.
El viento fuerte y vigoroso,

la hoja débil y sencilla.

No será la primera vez en que me sienta una de esas hojas,
débil y sencilla,
asustadiza y tímida,
huidiza de las ramas que intentan sujetarla.

Demasiadas son las veces en que me siento perdida en el tiempo,
sintiendo que ésta época, que éste tiempo no es el que tengo que vivir.
Quizás me equivoqué de tiempo,
quizás ya viví en el pasado y aún no lo tengo claro.
Son muchas las veces en que me siento sola en el sofá,
a observar el paso de las nubes, bajo el cielo que cubre a todos aquellos que caminan a ras del suelo
y que nunca se paran a pensar, que no somos nada .-NADA-.,
absolutamente nada, bajo la fuerza que nos cubre.
Seres insignificantes que nunca acabamos de tener todo lo que queremos
y que siempre acabamos pidiendo más de lo que necesitamos.

El libro que sigue sobre mis piernas, de tapa dura y negra,
no se abre solo aunque con la mirada intente moverlo.
Tengo que ayudarle con mis manos, rozar su lomo,
arañar sus hojas y jugar con sus letras entre las yemas de mis dedos,
para que se abra a mi ojos.

Mi mente vuelve a entrar en mi cuerpo y mi cuerpo acaba realizando los mismos gestos de cada tarde.

Volver a posar la mirada sobre letras negra, que me llevan a un mundo aparte.
Mientras mis piernas siguen cruzadas y reposa mi espalda en un cojín.

Quizás todo sea un sueño idealizado,
pero, me siento sola tantas veces en el silencio de la tarde.


Mysteries.

Tarde de dulces.


Hoy ha sido un día lleno de azúcar, harina Bizcochona,
y ¡un montón de petifur!.

Me he quemado con la bandeja del horno,
he soplado tantas veces como he podido
y al final he conseguido que no quedara marca.
Mis manos no pueden quedar marcadas,
que sería de mí. Ups.









Mysteries.

 

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